Friday, February 29, 2008

Suelo ser


Suelo ser tan predecible, en ocasiones.


Cuando me dejo la barba, es que no tenía ganas de vivir ese día.


Cuando apago mi celular, es que no tenía ganas de ser encontrado.


Cuando pido la misma comida en el lugar de siempre.


Cuando silbo la misma canción.


Cuando fingo las mismas dolencias.


Cuando fumo los mismos cigarrillos.


Cuando repito los mismos pretextos.


Cuando repito la camisa cada lunes.


Cuando me niego a dejar las corbatas negras.


Cuando cuento las mismas anécdotas.


Cuando bebo la misma dosis de cafeína.


Cuando cuento los pasos entre los marcos de las puertas en la calle.


Cuando te veo y no me animo a hablarte.


Cuando me animo a hablarte y ya no estás.


Cuando duermo en la misma posición.


Cuando mando el mismo SMS.


Cuando voy al mismo centro comercial cada sábado.


Cuando me ven en el café de siempre y me sirven un expreso doble sin pedirlo.


Cuando digo las mismas malas palabras.


Así es mi rutina. Y creéme que no me gusta. Por eso cuando me veas, con barba, con mi celular apagado, cuando me veas comer lo mismo, escuches que silbo y tarareo la misma canción, cuando me veas tocarme el cuerpo como si me doliera, me veas fumar, decir las mismas excusas vestido con la camisa de los lunes con corbata negra, repitiendo las mismas historias de siempre, con un café en la mano, caminando por la calle contando los pasos, mirándote de reojo, fingiendo mandar un msg a remitente desconocido (recuerda que mi celular esta apagado), viendo los aparadores de las mismas tiendas, maldiciendo la soledad... entonces y solo entonces, aparece.

Es una escena tan repetida, un ensayo de un encuentro.