I love NYC
Suelo evitarlo, no me gusta demostrarlo ni me gusta que sea mi bandera de navío, pero a veces, puedo ser tan sincero como el que más. Hoy por ejemplo, en la tarde del sábado, fuí a recoger mi ropa a la lavandería. Pero el cielo lloraba cual niño le hubieran robado un dulce. Así que no me pude bajar del coche por un rato. Estaba yo en una calle llamada Nueva York en la Colonia Nápoles en esta Ciudad de la Desesperanza.
En eso mi celular sonó. Contesté, y me dijeron: Donde estás? Y yo dije: Estoy en Nueva York. Y me dijeron: Ay que mamón, y que haces? Y yo dije: Viendo un atardecer llover. Y oí: Hoy andas de chistosito, verdad? Te marco luego cuando estés más terrenal.
Juro que no menti mi ubicación ni lo que estaba haciendo. Solamente hace falta un poco de sinceridad para entender la mía y ver como todo puede ser posible, una tarde de sábado.


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