Viviendo de prisa
Vivo entre kilómetros, hoteles, comidas rápidas, miradas fugaces que nunca volverán a cruzarse.
Esta vida no es vida, no me canso de repetir una y otra vez, mientras vivo como marioneta a merced del mundo, cuando sé que el mundo debería vivir a merced mía.
Pienso que no llegaré a viejo a este ritmo, pero me observo en el espejo y veo lo viejo que me transformado, que dejó de pensar.
Solo quisiera, tener una camioneta, tener un rancho, y dedicarme a leer, a escribir, a tomar fotografías, a cocinar, a hacer ejercicio, simplemente ... a vivir.
Vamos, solo tengo 29 años y parezco de 58.
Esta vida no es vida, no me canso de repetir una y otra vez, mientras vivo como marioneta a merced del mundo, cuando sé que el mundo debería vivir a merced mía.
Pienso que no llegaré a viejo a este ritmo, pero me observo en el espejo y veo lo viejo que me transformado, que dejó de pensar.
Solo quisiera, tener una camioneta, tener un rancho, y dedicarme a leer, a escribir, a tomar fotografías, a cocinar, a hacer ejercicio, simplemente ... a vivir.
Vamos, solo tengo 29 años y parezco de 58.


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