Caída libre
A veces creo brincar tan alto que toco el cielo y cada vez que lo pienso, olvido que todo lo que sube.. baja... y la caída es tan estrepitosa.
Hay días en que meto gol en la portería contraria desde mi portería, hay días que la razón me asiste, días que las miradas en el elevador son correspondidas, tardes en que el café expresso me sabe tan dulce, noches en que el tráfico desaparece y me siento atravesando el mar rojo de esta gran ciudad.
Suele haber otros tantos, en que me sacan la tarjeta roja sin aún pisar el césped, días en que la razón se queda dormida, tardes en que el expresso doble me sabe tan amargo y tan solo, noches en que el mundo se empecina en que no llegue a mi casa.
Pero en todos esos días, tardes y noches, no dejo de ser yo.
Ser humano es eso, conjugar los días buenos y los días no tan buenos. Pensar en tí, es tocar el cielo, respirar las nubes, ... y no verte cada día, tarde y noche, es tan doloroso como la caida. Cuando caigo tantas veces, a 9.8 metros x segundo al cuadrado, cierro los ojos, esperando sentir tu mano y prometiendo aferrarme a ella como el ciego se aferra a su bastón.
Y mientras escribo esto, caigo a 9.8 metros x segundo al cuadrado......
VM


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