28.99

Hoy me descubrí un poco más calvo y con ojos más cansados. Con unos kilos de menos, pero con tantos recuerdos de más que aprendí que todo se compensa.
Me descubro despertando solo, de nueva cuenta, y mi única compañía es una colcha tapando mi pudor. El sol cubre mi cuerpo sin pedir permiso, abro los ojos y es empezar de nuevo este juego con reglas no escritas que es vivir.
Sintonizo el noticiero solo para saber que el mundo sobrevivió junto a mí mientras dormíamos, de reojo observo el reloj y veo que parpadea la hora. Me dirijo al baño y enjuago mi rostro. Abro el refrigerador y me doy cuenta que los setecientos pesos que compré de despensa ayer por la tarde, al menos en apariencia ocupaban más espacio que en la cocina.
Hoy no me preparé café. Me meto a bañar, arreglo la ropa y huyo de estas cuatro paredes. A donde? No lo sé, solo quiero huir. Hoy es el último día que podré decir que tengo veintiocho años. Quise salir corriendo a las calles y decirles a todos que solo por hoy tengo veintiocho, que mañana seré otro, con un año más, que quizás en los próximos meses empiecen a salir las canas, las arrugas, y mejor preferí guardarme ese secreto.
Regreso a casa por la tarde. Abro la puerta y el espacio vacío me recibe. Cierro los ojos y pienso que esto debe cambiar. Me dirijo a la habitación, prendo la televisión y duermo la siesta. Pensando en mis sueños, como me imaginaba a los veintiocho cuando era niño? Y el sueño se me va.
Cuando era niño, quise ser bombero, policía, doble de cine, cocinero, actor, cantante, luchador o boxeador. Y hoy a mis 28.99 el único fuego que apago es el del encendedor que prende mi cigarrillo, el único crimen que he resuelto es cuando descubro algo divertido que mate mi aburrimiento, la única escena peligrosa que he actuado es subirme al metro insurgentes en viernes de quincena, la comida que sé prepaparar es el pollo en sus variantes, mi mejor actuación? Cuando dije que volveríamos a vernos. Mi mejor canción es la que canto solo cuando estoy bajo la ducha, y mi mejor pelea es todos los días contra mis recuerdos.
Y sin embargo, espero que mañana, al abrir los ojos, la vida me sepa distinta, y todo comience a ponerse en orden, todo en su lugar. Y que yo, tenga más valor para vivir otros veintinueve.
Quisiera tomar un avión con destino a mi infancia sin boleto de regreso. Cuando entonces la vida era tan simple, que bastaba cerrar los ojos y soñar que sería de mi cuando tuviera veintinueve.
VM


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